En este Blog, Pedro Jesús Cortés Zafra acumula sus artículos y otros escritos. Mediante ellos pretende expresar sentimientos y pensamientos enredando palabras.
Dicen de ellos que son “meapilas, con cilicio puesto”. Que ya no podemos ni rogarle a la Virgen del Rocío, porque Rajoy se nos adelantó. Que su cabeza, en lugar de cerebro, está llena de caspa radiactiva mezclada con incienso....
También dicen, que la culpa de todo, la tienen Zapatero y su gobierno, que destaparon la caja de los truenos, robando derechos a los trabajadores, dando problemas con las medicinas, queriendo meter mano a las pensiones, bajando los salarios, etc, etc, es decir defraudando a mucha gente y haciendo que la ignorancia de muchos volviese los ojos hacia el “neoliberalismo” más cruel y disimulado (cuando estaba en campaña electoral).
Ayer tuve una pesadilla, no me acuerdo muy bién de qué iba, solo sé que me dijo mi esposa, que yo gritaba: “ ¿quién co....ño votó al PP?.”. La pobre no quería despertarme, no quizás, al ver que era cierto lo que ocurría en la pesadilla, mi débil corazón sufriera. Sólo recuerdo que había un gran cartel que cubría toda la fachada del edificio negro donde están las delegaciones en Málaga que decía:
“Para los colegios privados,
tenemos dinero,
¿no nos votasteis,
pues ahora joderos?.
En mi pesadilla, veía a un ministro de educación, en la televisión, presumiendo de haber aprendido pedagogía con los talibanes de Afganistán. Realmente pasaba grandes bochornos con los políticos de mi país. Además, estaba acompañado el señor Wert por el consejero de educación de Valencia, que afirmaba que la segregación de niños y niñas eran sólo para andaluces y cántabros, que eran más dóciles. Con razón gritaba lo que dice mi esposa que chillaba...
En mi pesadilla se veía un Colegio que en la entrada tenía un plano con un gran cartel que indicaba en qué dirección debían ir los niños, en cuál las niñas; en qué planta los blancos y en cuál los negritos; a qué lado los listos y a cuál los burros; dónde los ricos y dónde los pobres y presidiendo el gran plano un letrero que decía: “El trabajo os hará libre, a por las doce horas laborales. Que el Espíritu Santo alimente vuestra Fe.” En ese colegio se enseñaba a las niñas a ser abnegadas esposas, para que dejando libres los trabajos acabáramos con el paro en España. A los niños se les adiestraba en la caza de jabalíes a caballo y que la palabra discriminación había desaparecido del diccionario, que era ilegal, por Decreto.
Pero lo más extraño del sueño eran huevos de dinosaurios eclosionando, quizás tenga que buscar a algún vidente que me explique el significado de esto en mi sueño.
También en mi pesadilla había malvados que repartían octavillas clandestinas que ponían: “Las Crisis son instrumentos del capital para enyugar a los pueblos”. Desde luego, hasta en el mundo de los sueños, tienen que estar los contestatarios estos... Ah, y una pintada en un muro que se refería a cosas de agricultura, porque ponía: ¡¡¡VIVA RIEGO!!!. Esto no sé tampoco lo que es.
Desde luego las cosas han cambiado mucho desde que éramos niños, con el franquismo había un ideario que tenía represión moral y sexual y prohibía la masturbación, no ahora que están todo el día, dale que dale a la zambomba. Y eso además de restarles fuerzas, les puede hacer que se les “licue el cerebro” y … mejor pasamos a otra cosa.
La cambiante realidad española, necesita de nuevas leyes y nuestro querido Gobierno nos las está dando. Y bien que nos las da. Pero falta una muy importante, a mi parecer, que debe decir: “La verdad, es mentira” Así siempre tendrán razón nuestros ministros. Si se dice... “hay matrimonios homosexuales”, como la verdad, por ley, es mentira, pues arreglado.
Los niños debieran ser educados como toreros y las niñas como folclóricas y cambiar el nombre de democracia por el de Teocracia, que es más bonito.
Y dejar que el ministro de educación hable, que viene muy bien a los pescaderos. Porque cuando habla sube el pescado.
Así pues, alejemos el pecado de la carne de las escuelas. Valoremos a las mujeres como la segunda creación humana de Dios, que por algo creo primero al hombrecillo y obedezcamos todos al toque de corneta.
He dicho.