En este Blog, Pedro Jesús Cortés Zafra acumula sus artículos y otros escritos. Mediante ellos pretende expresar sentimientos y pensamientos enredando palabras.
Que te saquen de tu casa
sí es escarnio, y pensado,
y no lo que hacen activistas
ante los domicilios de los señores diputados.
Con sus ataques de histerismo
político calculado,
quieren tumbar, cambiar
y reducir lo demandado.
No es ridícula cuestión:
La iniciativa legislativa popular
firmada por un millón
y medio de personas deseosas de un hogar
para los más necesitados.
Pervertir la democracia,
ignorando realidad,
las demandas de un amplio sector de la población,
los consejos de los jueces
y de la propia Unión
Europea, sí es escarnio.
La vieja táctica de criminalizar
a todo aquel que se plante, ensoberbecido,
en contra del poder establecido
más que nunca hoy llega a imperar
en la política de un Gobierno
a la economía vencido.
Los miembros de la PAH,
por no amansarse , por disidentes,
acaban convirtiéndose en filoterroristas,
a decir de cierta gente.
Otra vez las víctimas son sospechosas,
Culpables de lo que el poder decide.
Peligrosas,
Mientras, la tragedia sigue.
Los desahucios no se han frenado
y si la ILP se acaba aprobando
las peticiones de las gentes
razonables ignorando,
varios miles de personas
no solo perderán su casa
sino serán de por vida morosos.
¡¡¡Vaya guasa!!!.
Cuando los del banco te llaman
a todas horas, te amenazan,
irrumpen en tu vida diaria
para pedirte que salgas de tu casa,
te hacen pagar comisiones
e intereses de usura,
¿no es eso un escrache?
¿o cómo lo llaman los caraduras?.
Pero pobres diputados, que de repente ven
en la puerta de su casa
aquel problema difuso
del que solo les llegaba
un rumor mortecino en el Congreso.
¿Tampoco entienden, ahora, lo que pasa?
Y dicen que el domicilio
no es el de una política
sino el de la madre de un bebé
(¡¡ay, que lloro!!).
Pues resulta que las mujeres
y los hombres a los que se echa de su casa,
no son sólo morosos,
sino padres y madres de niños y bebés,
que se quedan sin hogar y sin justicia.
y afectados por una catástrofe
que de natural
solo tiene la codicia
infinita
de los banqueros.