El silencio de mi esperanza...
Un clavel en la garganta
que, cual encendida abeja,
va libando la palabra
gota a gota en tus pisadas,
sobre mis noches y mis días.
Con la hondura de un milagro
pude pronunciar tu nombre,
cuando, en mis sueños, yo
contemplaba tu alta frente.
Te veía, yo, verdadera,
y silenciosa y viviente
en la tierra de mi noche.
Luchando, como un valiente,
contra cansancio y olvido
mi espíritu recordaba
nuestras remotas promesas
proyectos que hoy solo son
olas de una mar ajena.
Pero desperté y tu alma
se apartó de lo diáfano
y en la selva de mi vida
huiste con pies de pájaro.
Autor: Pedro Jesús Cortés Zafra.