LEYENDA: EL CAMINO DEL TORO.
Curioso e insistente intento tomar un atajo al lado de la acequia. Merezco la reprobación de todos que quedan asombrados de mi osadía. Solitario, confundido, doy marcha atrás a mi camino y pregunto a los mayores del lugar. -¿Qué pasa por el “Camino del Toro”? ¿porqué se ha de tomar tal cual y nunca con un atajo?.
Quien desde sus alturas descienda siguiendo su trazado
tendrá en su conocencia el origen de la felicidad y su alegría durará siempre...
(Mientras sigo su relato atentamente, veo cómo su voz se hace cada vez más temerosa, mirando a ambos lados, como si dudara de desvelar el más grande de los secretos).
Como te decía, durará siempre. Pero si alguna persona o alguien de su familia en alguna ocasión hubiere tomado atajo, su vivir y el de los suyos, se volverá duro y a sus ocupaciones se le mezclaran problemas de difíciles soluciones. Sólo se ha de resolver el hechizo subiendo siete veces siete el camino portando el libro de misas. Si alguna gente, confiada en exceso, se atreviese a desafiar esta leyenda, quedará excluida de la bendición del agua, quedando sin efecto su bautismo. Reprobándole el pueblo el más elemental ingreso a cualquier cosa común de los vecinos. Así ha sido desde el comienzo de los tiempos.